Ejercer derechos desde el ciberactivismo


Las manifestaciones en las calles son, muchas veces, consecuencia de una “revolución silenciosa” que se va gestando a través de las herramientas de Internet y con compromisos colectivos que buscan el ejercicio de derechos; pero no todos los movimientos terminan en marchas o protestas, algunos simplemente mantienen viva la causa y se vuelcan a actividades colaborativas.

¿Ciberactivismo? Definir este término, conlleva algunas discrepancias entre quienes se consideran o no “ciberactivistas”.

El tecnólogo español, David Ugarte asegura que el concepto involucra más que una técnica, una estrategia; por lo tanto, “un ciberactivista es alguien que utiliza Internet y, sobre todo, la blogósfera para difundir un discurso y poner a disposición pública herramientas que devuelven a las personas el poder y la visibilidad que hoy monopolizan las instituciones”.

Entender la política como el espacio de lo público, lo que concierne al ciudadano y a sus intereses personales o de grupo.

A nivel internacional, muchos son los ejemplos de ciberactivismo que surgen en momentos concretos de tensión social, política o económica, tal el caso de Anonymous o las revueltas de España, Egipto, Túnez, Grecia, Brasil entre otros; pero también organizaciones ya establecidas como Greenpeace, Intermon Oxfam, Amnistía Internacional, que manejan Internet para promover sus campañas.

En Bolivia, la plataforma digital La Pública, identificó 33 movimientos ciberactivistas que fueron clasificados en seis áreas temáticas: derechos de los animales,  derechos indígenas, cultura,  medio ambiente, tecnología y servicio de transporte.  

Existe una prueba de que hay ciudadanos que necesitan hacer escuchar su voz y visibilizar una causa; pero la pregunta sigue siendo, ¿cuán efectiva es esta actividad en Internet?

Pueden ser los grandes problemas del mundo que hagan encender las redes y después lleguen a las calles o, las preocupaciones locales que confluyan en plataformas organizadas buscando visibilización; cualquiera es prueba de un camino no escrito en el que Internet seguirá siendo el mejor aliado para decir  “tengo derecho a  exigir algo mejor”.

A pesar de la evidente brecha digital que se vive en todo el mundo, datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) dan a conocer que cada día, las 2.700 millones de personas que tienen acceso a Internet, "suben" 300 millones de fotos a Facebook, ven 130 millones de horas de Youtube, envían 500 millones de mensajes de 140 caracteres a través de Twitter y "pinchan" unos 2.700 millones de "Me gusta" en las actualizaciones de las redes sociales.

Pero estar conectado en Internet no significa ser ciberactivista.

“Ciberactivismo es hacer política desde la ciudadanía en Internet (…) no nos gusta cómo están las cosas y comenzamos a demandar, debatir y proponer cambios que tienen que ver con el poder”, explica la ciberactivista, Eliana Quiroz.

Exigir mejor conectividad de Internet, promover el uso de la bicicleta en la ciudad, mejorar el paisaje urbano, revalorizar la poesía, abrir espacios colaborativos para la cultura, amplificar las voces de los que se declaran en resistencia contra el sistema capitalista, acciones de protección al medio ambiente y las reservas naturales, incentivar los estándares abiertos en la creación y socialización de la tecnología, o defender causas como la libertad de expresión y el respeto a las mujeres, son consignas que motivan movimientos ciberactivistas en Bolivia, algunos más visibles que otros pero todos con un objetivo que pone en el escenario  y debate público el ejercicio de los derechos.



Publicado también en Los Tiempos.

Comentarios

  1. Fabiola, necesito contactarte. Soy Felipe Perry, periodista chileno. Estamos elaborando en forma conjunta con mucha gente en América Latina, el Manual de Periodismo de Datos Iberoamericano. He visto tus trabajos en Los Tiempos, por eso te escribo. Esta es la web para que te informes: http://manual.periodismodedatos.org/. Te he seguido en twitter, si te interesa, envíame un DM. Saludos.

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